Preguntas frecuentes

Hoy día, nos encontramos con que los criterios y el contexto fueron evolucionando hacia la consideración de la familia como el entorno más propicio para el crecimiento de todo niño, como alternativa al modelo institucional que más bien representa riesgos a sus vidas.

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Muchas veces las instituciones constituyen espacios de desprotección, por ello, la legislación paraguaya contempla que en el caso en que no pueda brindarse el acogimiento familiar, se otorgue el cuidado residencial, que consiste en viviendas que bajo el cuidado de uno o dos referentes adultos, son recibidos no más de 6 niños, niñas y adolescentes, que conviven bajo una dinámica lo más parecida posible a una rutina familiar, mientras se realiza el trabajo de mantenimiento del vínculo.

Luego de años de trabajo en articulación entre organizaciones sociales y entidades estatales, las políticas públicas y la ley actuales reflejan el compromiso.

Porque la familia sigue siendo el mejor lugar para que todo niño, niña o adolescente crezca y sea cuidado, puesto que es en ese ámbito y en dicho clima donde se crean las condiciones para desarrollar sentimientos de seguridad, estabilidad y permanencia, bases para la construcción de su autoestima, personalidad e identidad.
El derecho a la familia es considerado prioritario a partir de la promulgación de la Convención sobre los Derechos del Niño en el año 1989, que, junto con otros instrumentos internacionales, promueve la Doctrina de la Protección Integral la cual considera a todos los niños, niñas y adolescentes, sin distinción, como sujetos plenos de derechos.

El acogimiento familiar es una medida de protección transitoria que implica que una familia voluntaria asuma por un tiempo el cuidado de un niño, niña y/o adolescente, que, por diversas razones está desvinculado de su familia de origen.
Necesariamente, el acogimiento familiar se implementa como medida temporal en tanto se realiza el trabajo de mantenimiento del vínculo con la familia de origen, es decir, con miras a la reintegración familiar.
Es así, una forma de garantizar el derecho a la familia y los derechos fundamentales, resguardando su desarrollo y crecimiento armónico e integral.

El mantenimiento del vínculo es el proceso de trabajo terapéutico que realiza un equipo interdisciplinario especializado con el entorno familiar de un niño, niña y/o adolescente con el objetivo de identificar las posibilidades de su reintegración familiar.
En este sentido, el trabajo interdisciplinario se implementa en dos etapas, una denominada “en proceso” con actividades como la búsqueda y localización de familiares, entrevistas individuales, grupales y con referentes comunitarios, visitas domiciliarias, articulación con actores judiciales y derivación a servicios. La segunda etapa es la de “seguimiento”, que contempla el acompañamiento posterior a la reintegración del niño, niña y/o adolescente al núcleo familiar.

Durante mucho tiempo, la respuesta más extendida brindada a niños, niñas y adolescentes que no podían continuar viviendo con sus familias fue la internación en entidades de abrigo, las cuales responden a un modelo de cuidado institucional.

Esta modalidad se caracteriza, principalmente, por la internación y albergue de niños, niñas y adolescentes (en grupos que oscilan de 20 a 100 niños, niñas y adolescentes) que quedan bajo el cuidado de personas que cumplen horarios rotativos. Así, un niño, niña o adolescente es cuidado por personas diferentes sin contar con un referente afectivo estable y permanente y en condiciones (infraestructura, rutina, atención masiva, encierro, entre otros) poco saludables y beneficiosas.
En algunos casos, ellos y ellas pasan ahí toda su infancia y su adolescencia.

Durante mucho tiempo, las instituciones brindaron una respuesta incluso ante la falta de respuestas del Estado y sin que este estableciera mecanismos de acompañamiento, supervisión y monitoreo ni se garantice la transitoriedad, es decir, que permanezcan en la institución sólo el tiempo necesario para que se realice el intento de retorno a su familia de origen y si ello no es posible, se le brinde una respuesta definitiva a través de la adopción.
anzar hacia la desinstitucionalización, priorizando la implementación y el enfoque del acogimiento familiar y el mantenimiento del vínculo, siendo el eje de este trabajo la restitución y cumplimiento del derecho a vivir en familia y comunidad.

 

Los motivos principales por los que se genera la separación de la familia son, en general: la violencia, el maltrato, el abuso o explotación sexual o laboral, la negligencia en el cuidado, la falta de condiciones mínimas de supervivencia, muchas veces condicionados por la pobreza o la precariedad en la que se encuentra la familia.
En los informes técnicos generados por ENFOQUE Niñez se puede constatar que existen muchos casos de niños, niñas y adolescentes que fueron separados de sus familias y derivados a instituciones sin la debida intervención mediante la evaluación de la situación que fundamente y justifique la medida.
Cabe destacar también que, el 90% de los niños que son derivados a la organización provienen de familias en situación de pobreza o de extrema pobreza.

El término familia de origen hace referencia tanto a la familia nuclear (papá, mamá, hermanos, hermanas) como a la familia extensa (abuelos y abuelas, tíos y tías, primas y primos), pero también a las personas cercanas al afecto del niño, niña y/o adolescente que no necesariamente tienen un vínculo de consanguinidad o parentesco directo y con quienes podrían llegar a vivir en forma permanente.

La familia acogedora es una familia que, en forma voluntaria se ofrece para recibir en su vida, en la de su familia y en su casa a un niño, niña y/o adolescente en tanto se realiza el trabajo del mantenimiento del vínculo y se resuelve su situación de vida.
El periodo promedio que se propone dure un acogimiento es de máximo doce meses. Así, las familias acogedoras no sustituyen ni reemplazan a la familia del niño, sino que la complementan y se constituyen en un fundamental apoyo.
ENFOQUE Niñez realiza el trabajo de captación, capacitación y acompañamiento de las familias acogedoras durante todo el tiempo que dure el acogimiento.

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